La historia de Quiero June

EN EL CALENADRIO ERA 2011. EN ARGENTINA ERA JUNIO. EN BUENOS AIRES ERA INVIERNO.

Para Silvana, era Quiero June.

El primer pie que ponemos en el mundo, cuando todavía no podemos usar ningún calzado.

El primer paso que damos en la vida, a los tropiezos pero avanzando con seguridad.

El primer zapato que estrenamos en un momento especial, creando un recuerdo para toda la vida.

Silvana Barrios no creció en casa de zapateros, pero cada vez que había oportunidad, los pies se vestían de fiesta: las guillerminas de charol, las sandalias con apliques y los zapatitos estampados eran protagonistas de celebraciones. Cuando se anotó por curiosidad en un curso de patronaje, corte y confección de calzado, no imaginó que esos recuerdos volverían a sus pies, pero la idea la entusiasmó y empezó a experimentar, aplicando su formación como diseñadora gráfica y su conocimiento de distintos oficios.

La identidad de la marca y su propuesta surgieron a partir de sus propios gustos como usuaria: “Empecé con chatitas porque era con lo que yo me sentía cómoda. Cuando crecí comercialmente, decidí agregar otros modelos. Como no uso stilettos, elegí un taco cómodo: el de ¾. Mis clientas tienen entre 35 y 45 años, pero muchas veces me visitan tres generaciones: hija, madre y abuela. Todas encuentran el zapato para la ocasión que lo necesitan”.

Desde sus inicios, Quiero June sostiene una cultura de uso vinculada a la sustentabilidad: la marca no trabaja por temporadas sino que incorpora modelos nuevos cada cuatro meses, además de reeditar los mismos de sus primeros años en distintos colores o con diferentes materiales. Los diseños, las estampas, los géneros textiles y los tonos del cuero son atemporales: no pierden vigencia de un año a otro y pueden ser combinados con todo tipo de prendas. Por otro lado, la producción controlada y artesanal garantiza piezas de confección y terminaciones cuidadas, dando como resultado zapatos que, con el debido cuidado, tendrán una larga vida útil. La materia prima es la esencia de esa promesa: es seleccionada con conciencia, priorizando la calidad a largo plazo y la comodidad para el andar diario.

Todas las mujeres son distintas. Su manera de pensar, elegir y armar su propio camino, las hace únicas, por eso Quiero June crea zapatos que no se repiten: hay uno especial para cada una de ellas.  

 
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